AL FIN LA JUSTICIA ESPAÑOLA CONSIDERA SERES VIVOS A LOS ANIMALES

Los animales dejarán de ser considerados cosas y, en cambio, serán reconocidos jurídicamente como seres vivos. La totalidad de grupos parlamentarios han apoyado las modificaciones del Código Civil, la Ley Hipotecaria y la Ley de Enjuiciamiento Civil.

Se defendió la necesidad de reconocer que la naturaleza de los animales es diferente de otras cosas o bienes, por lo que en casos de juicios, no se pueden tratar como objetos. Según el artículo 333 del Código Civil, “todas las cosas que son o pueden ser objeto de apropiación se consideran como bienes muebles o inmuebles, donde se incluía, hasta ahora, a los animales.

No obstante, se ha recalcado el hecho de que los animales son seres vivos con sensibilidad, y si bien, en casos extraordinarios, como un divorcio, se les podría aplicar el régimen jurídico de ‘bienes’, no debe ser un precedente en todos los casos. El fin es reconocerlos como seres vivos, que es lo que son.

La exposición de los motivos de la propuesta citaba textualmente así:

“Pasan así los animales a estar sometidos solo parcialmente al régimen jurídico de los bienes o cosas, en la medida en que no existan normas destinadas especialmente a regular las relaciones jurídicas en las que puedan estar implicados animales, y siempre que dicho régimen jurídico de los bienes sea compatible con su naturaleza de ser vivo dotado de sensibilidad y con el conjunto de disposiciones destinadas a su protección. Lo deseable, de «lege ferenda», es que ese régimen protector vaya extendiéndose progresivamente a los distintos ámbitos en que intervienen los animales y se vaya restringiendo con ello la aplicación supletoria del régimen jurídico de las cosas”.

¿Qué beneficios aportaría esto a los animales?

De esta forma, se evitaría que los animales de compañía puedan ser embargados a sus dueños ante situaciones de impagos de rentas, y que las mascotas no entren en el pacto de extensión de la hipoteca. También se propone incluir como bienes inmuebles los viveros, palomares, criaderos o colmenas, entre otros hábitats de animales, siempre y cuando el propietario los haya colocado o los conserve con el objetivo de mantenerlos unidos a la finca y formando parte de ella de un modo permanente.

Hasta hoy en día, en España se consideraba a los animales como meras cosas u objeto, un “bien mueble” que puede ser embargado, también podían ser incluidos en herencias, y no se contemplaba qué ocurre con una mascota ante una ruptura familiar.

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