El pleno de la Sala de lo Civil del Tribunal Supremo mediante la sentencia 747/2022, de 3 de noviembre condena al titular de una cuenta de Facebook por vulneración al honor al no haber eliminado los comentarios ofensivos publicados por terceros en su perfil.

En concreto, el tribunal confirma que el titular de la cuenta debe de eliminar de su perfil de Facebook dichos comentarios lesivos, publicar esta sentencia y pagar una indemnización de 3.000€.

El supremo considera responsable a dicha persona por el hecho de no eliminar los comentarios, pues disponía de las herramientas y del control necesario para hacerlo.

Se entiende que las facultades de administración y control que tiene el titular sobre su perfil en la administración de la cuenta de la red social son de una gran amplitud, como bloquear el perfil de alguien, reaccionar a los comentarios que se publiquen en su perfil, darles contestación, ocultarlos, denunciarlos, marcarlos como spam, bloquear el perfil o la página que los ha publicado e incluso eliminarlos.

Por lo tanto, no se puede desatender sin más de lo que se publica en su perfil por otros usuarios. No eliminar los comentarios de su perfil público, una vez conocidos, no puede ser excusada por falta de legitimación ya que existe un deber de diligencia reactiva y cuidado que le obliga a su borrado inmediato.

El hecho de que ante dicha situación, no actuase y se desentendiese, incumpliría dicho deber, convirtiéndose en responsable de los daños y perjuicios causados.

El Tribunal Supremo es claro al afirmar:  «la responsabilidad del titular de la cuenta por no eliminarlos de su perfil público, una vez conocidos, no puede ser excusada por falta de legitimación, peligro de censura o dificultades de ponderación», y «existe un deber de diligencia reactiva y cuidado que le obliga, ejercitando su poder de control, a su borrado inmediato».

Por eso, el Supremo concluye que el titular es responsable de las publicaciones en su perfil con el argumento de que el demandado debió reaccionar con “diligencia” y proceder al “borrado inmediato” de dichos mensajes.

Por ello, si no actúa y se desentiende, estaría incumpliendo ese deber «convirtiéndose en responsable de los daños y perjuicios causados a título de culpa por omisión derivada de dicha falta de diligencia y cuidado».

En conclusión, gracias a esta sentencia podemos afirmar que  abrir un perfil en una red social no solo debemos ser diligentes con los comentarios que publicamos y el material que compartimos, sino que debemos velar porque los comentarios de terceros en nuestro propio muro o perfil sean respetuosos conforme al derecho al honor, intimidad y propia imagen de los afectados, pues seremos considerados responsables del contenido y comentarios que figure en nuestro muro o perfil por lo que debemos hacer uso de las opciones de bloqueo de terceros, borrado de contenido y comentarios.

Esta sentencia marca un antes y un después. Las consecuencias de terceros recaen sobre nuestra propia responsabilidad, en este caso en nuestro perfil de una red social, paradójico o no es una realidad.

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