LAS BODAS EN EL ACTUAL ESTADO DE ALARMA POR EL COVID-19

 

El Gobierno ante esta situación ha sido claro, pues el Real Decreto 463/2020, de 14 de marzo, por el que se declara el estado de alarma para la gestión de la situación de crisis sanitaria ocasionada por el COVID-19 manifiesta que se permiten las ceremonias civiles y religiosas para contraer matrimonio con unos límites, “evitar aglomeraciones de personas, en función de las dimensiones y características de los lugares, de tal manera que se garantice a los asistentes la posibilidad de respetar la distancia entre ellos de, al menos, un metro”.

«Artículo 11. Medidas de contención en relación con los lugares de culto y con las ceremonias civiles y religiosas.

La asistencia a los lugares de culto y a las ceremonias civiles y religiosas, incluidas las fúnebres, se condicionan a la adopción de medidas organizativas consistentes en evitar aglomeraciones de personas, en función de las dimensiones y características de los lugares, de tal manera que se garantice a los asistentes la posibilidad de respetar la distancia entre ellos de, al menos, un metro”

Sin embargo, el Anexo de dicho Real Decreto, impide la apertura de al público en los establecimientos con actividades de hostelería y restauración, entre los cuales se encuentran los salones de banquetes, por lo que, aunque se permite casarse, a los futuros novios en estas circunstancias se les hace imposible celebrar su unión con sus familiares y amigos más queridos.

Circunstancias que entendemos totalmente comprensibles ya que en estos momentos lo importante es frenar esta pandemia y velar por la salud de todos.

«Anexo

Relación de equipamientos y actividades cuya apertura al público queda suspendida con arreglo a lo dispuesto en el artículo 10.3

De hostelería y restauración:

Tabernas y bodegas.

Cafeterías, bares, café-bares y asimilables.

Chocolaterías, heladerías, salones de té, croissanteries y asimilables.

Restaurantes, autoservicios de restauración y asimilables.

Bares-restaurante.

Bares y restaurantes de hoteles, excepto para dar servicio a sus huéspedes.

Salones de banquetes.

Terrazas.”

Ante esta situación, aunque aún es pronto para atreverse a dar posibles soluciones, ya que en su caso serían los tribunales quienes realizaran interpretación al respecto, generando por ende diversa jurisprudencia por los numerosos problemas que van a provocarse ante esta situación excepcional ya que estamos ante casos de fuerza mayor, sucesos imprevisibles o inevitables del art. 1.105 del Código Civil.

Mientras tanto, quedémonos en casa, recomendamos que los novios se pongan en contacto con los proveedores, y demás prestadores de servicios, a poder ser por medios escritos y telemáticos como email para que quede constancia en todo momento, con la finalidad de plasmar la situación actual vivida, la buena fe de los contrayentes en solucionarlo, y solicitar cambios de fechas posponiendo el evento cuando la situación se estabilice.