ESTAS VACACIONES SON DIFERENTES

 

Nos ha tocado vivir una época diferente, quien nos iba a decir que viviríamos una pandemia.

Ahora muchos cogeremos vacaciones, por ello tenemos que ser conscientes de las consecuencias que nos ha dejado el virus y que cuestiones debemos tener en cuenta para disfrutar las vacaciones como se merecen.

La mayoría de las personas han optado por disfrutar las vacaciones en el territorio nacional, otros se han lanzado a viajar fuera.

Ya no estamos en estado de alarma, pero debido a los rebrotes, se está implementando el confinamiento selectivo.

Ante todo, sigamos las instrucciones de Sanidad sobre higiene y distancia social, pero también disfrutemos con conciencia y responsabilidad, vienen tiempos duros y es totalmente entendible que nos demos un respiro.

Como consejo, si optamos por realizar reservas en estos tiempos, como el cambio de circunstancias puede ser muy breve y nos podemos ver abocados a confinamientos selectivos, recomendamos que no se realicen reservas con penalizaciones y, a ser posible, se abonen los servicios cuando se vayan a disfrutar pues desconocemos que va ocurrir en las próximas semanas.

Si lamentablemente nos vemos abocados a una reserva fallida motivada por la pandemia, y no restituyen el importe, recordemos que nos puede ayudar la cláusula “rebus sic stantibus.”

Advertimos desde este despacho que, en la mayoría de los seguros ofrecidos en los viajes, se excluye la cobertura por el COVID, por lo que a pesar de su contratación no estarían cubiertos este tipo de viajes.

Igualmente, es importante informar a los consumidores que tendrán derecho a la devolución del importe íntegro de los servicios contratados que no hayan podido disfrutar, ello en virtud del artículo 36 del Real Decreto Ley 11/2020:

«si como consecuencia de las medidas adoptadas por las autoridades competentes durante la vigencia del estado de alarma o durante las fases de desescalada o nueva normalidad, los contratos suscritos por los consumidores y usuarios, ya sean de compraventa de bienes o de prestación de servicios, incluidos los de tracto sucesivo, resultasen de imposible cumplimiento, el consumidor y usuario tendrá derecho a resolver el contrato durante un plazo de 14 días desde la imposible ejecución del mismo siempre que se mantenga la vigencia de las medidas adoptadas que hayan motivado la imposibilidad de su cumplimiento».

 

Si optamos por utilizar el medio de transporte aéreo, éste es el que más riesgo de cancelación tiene pues es el que recorre más distancia. Parece que está todo controlado, ya que la Dirección General de Consumo de la Consejería de Salud y Familias manifiesta que ante la cancelación de vuelos con motivo de la expansión del coronavirus Covid-19 las compañías aéreas tienen la obligación de ofrecer un transporte alternativo o la devolución del importe de los billetes.

En caso de optar por el reembolso, el mismo se deberá realizar en el plazo de 7 días.

 

No obstante, si el consumidor se halla inmerso en restricciones de movilidad por confinamientos y éstas se producen durante su estancia de vacaciones, el consumidor tiene dos posibilidades, por un lado, los que no puedan volver a su domicilio, tienen derecho a recuperar el dinero de los alojamientos etc., de los días que no hayan podido disfrutar por resultar imposible el cumplimiento del contrato a causa de las medidas aprobadas para combatir la pandemia; y por otro lado, los que lamentablemente no puedan volver a su domicilio, la Administración deberá hacerse cargo de su manutención y hospedaje mientras se vean impedidos poder retornar a sus domicilios.

 

EL TJUE Y EL IRPH

 

Los tribunales españoles deberán asegurarse del carácter claro y comprensible de las cláusulas de contratos de préstamo hipotecario que establezcan la aplicación de un tipo de interés variable basado en el índice de referencia de las cajas de ahorros (IRPH).  Así lo ha establecido el Tribunal de Justicia de la Unión Europea, en una sentencia que marcará el camino de una ola de reclamaciones contra la banca.

Como detalla el TJUE, si el juez español llegara a la conclusión de que dichas cláusulas son abusivas, podrán sustituirlas por un índice legal aplicable de manera supletoria para proteger a los consumidores en cuestión de las consecuencias especialmente perjudiciales que podrían derivarse de la anulación del contrato de préstamo.

¿Qué es el IRPH?

El IRPH un índice legal que promedia los intereses de los préstamos hipotecarios de más de tres años. Se obtiene mediante la media de los tipos, más diferencial aplicados en los créditos firmados por bancos y cajas con sus clientes durante los últimos tres meses. Cómo los diferenciales subieron con la bajada del euríbor, los hipotecados con IRPH vieron incrementar sus mensualidades.

¿Cuántas hipotecas españolas se rigen por él?

Según asociaciones de los consumidores, hay aún un millón de familias con préstamos así, en su mayoría constituidos entre los años 2005 y 2009.

¿Por qué comenzaron las demandas?

El IRPH es una fórmula de cálculo compleja y poco transparente para el consumidor medio, se presentaba en los bancos como el índice que más les favorecía por tratarse de un valor «estable».

Pero siempre fue más caro que el euríbor y cuando éste empezó su descenso a valores cercanos al cero, el IRPH se mantuvo en el 2%.

Los afectados se asociaron y llevaron su caso ante los tribunales. Varios jueces les dieron la razón. Dijeron que el IRPH era poco transparente y abusivo. Sin embargo, el Tribunal Supremo español consideró que un hipotecado “atento y perspicaz” habría sabido cuál era el efecto. El voto particular de dos magistrados en contra del fallo abrió la puerta de los afectados a Europa.

¿Cómo afecta la sentencia de la Justicia europea a quien tenga una hipoteca con IRPH?

La sentencia del Tribunal de Justicia de la Unión Europea sobre las hipotecas referenciadas al IRPH ha dejado una sensación agridulce en los consumidores financieros que reclamaban que su entidad financiera había incluido este índice en su préstamo de forma abusiva.

La Justicia europea insta a los jueces españoles a revisar caso por caso y, en caso de determinar que efectivamente se comercializó sin la transparencia adecuada, se pueda sustituir ese índice por otro como el Euribor en lugar de declarar la nulidad del préstamo.

Esto abre la puerta a una enorme litigiosidad, el cual una vez más debemos de esperar a la jurisprudencia española quien perfilará esta sentencia del TJUE.

 

 

TARJETAS REVOLVING

 

Las tarjetas revolving o de pago aplazado son un tipo de tarjeta en la que dispones de un límite de crédito determinado, que puede devolverse a plazos, a través de cuotas periódicas. Éstas pueden establecerse como un porcentaje de la deuda existente o como una cuota fija; cuotas periódicas que puedes elegir y cambiar dentro de unos mínimos establecidos por la entidad.

Su peculiaridad reside en que la deuda derivada del crédito se “renueva” mensualmente: disminuye con los abonos que haces a través del pago de las cuotas, pero aumenta mediante el uso de la tarjeta (pagos o reintegros en cajero), así como con los intereses, las comisiones y otros gastos generados, que se financian conjuntamente.

Las tarjetas revolving suelen ofrecer distintas opciones de pago:

-Pagar una cantidad fija mensual. El cliente fija el importe que quiere pagar cada mes, con independencia del gasto mensual de la tarjeta. De esta manera el importe a pagar siempre es el mismo y si el gasto es mayor, se acumulará en el crédito dispuesto: la deuda que se pagará con los intereses correspondientes. Con este sistema, si la cuota establecida es pequeña, puede que no alcance siquiera para cubrir el pago de los intereses generados, de manera que, tras el pago de la cuota, la deuda pendiente no solo disminuye, sino que aumenta.

-Pagar un porcentaje de la deuda pendiente. En este caso el consumidor paga cada mes un porcentaje del crédito consumido, con una cuantía mínima por recibo. Este segundo sistema de pago tampoco es recomendable, pues induce a entrar en una espiral de deuda continua, en la que nunca se acaba de pagar: cuanto menor es el saldo pendiente, menor es también la cuota que hay que pagar, con lo que se alarga de manera innecesaria el plazo de devolución (y aumenta la cifra de intereses).

Este producto de crédito ha ganado en popularidad gracias a su flexibilidad y, sobre todo, lo lucrativo que resulta para los bancos. Los intereses por aplicar en una tarjeta revolving pueden alcanzar el 25%, lo que los convierte en usurarios. Por eso, la Ley de la Usura se ha convertido en una herramienta para que los clientes de entidades bancarias recuperen su dinero.

 

En realidad, una tarjeta revolving es un préstamo preconcedido. Esto supone dos riesgos principalmente:

Potencian el consumo: Al tener el crédito permanentemente disponible el consumidor puede utilizarlo irresponsablemente. Ten en cuenta que cada euro devuelto se convierte en un euro disponible. Además, como no se devuelve la totalidad del saldo siempre queda un remanente de deuda que genera intereses. En definitiva, el consumidor termina incurriendo en una espiral de endeudamiento. Muchos usuarios de tarjetas revolving terminan pagando prácticamente intereses, de modo que nunca terminan de amortizar el capital.

Incorporan elevadas tasas de interés: Los intereses superan el 25% en muchos casos, y el 20% en la práctica totalidad de ellos. Esto ha hecho que el préstamo preconcedido asociado a la tarjeta revolving se considere un crédito usurario, y pueda reclamarse mediante la aplicación de la ley de usura de 1908 (ley de Azcárate).

Las principales vías para recuperar el dinero perdido en estos productos son:

Ley de Azcárate: Los elevados intereses que se aplican con estas tarjetas permiten su impugnación por aplicación de la ley de usura. Esta es la vía habitual de reclamación desde que la Sentencia del Tribunal Supremo nº 628/2015, de 25 de noviembre, declarara que las tarjetas revolving pueden resultar usurarias.

Falta de transparencia: En determinadas ocasiones puede invocarse la nulidad de la cláusula de intereses si la tarjeta se ha comercializado sin ofrecer la información debida. Ten en cuenta que la jurisprudencia exige un doble control de incorporación y transparencia cuando se celebran ciertos contratos con consumidores y usuarios.

El control de incorporación: Está regulado en los artículos 5 y 6 de la Ley de Condiciones Generales de la Contratación. Básicamente requiere que se informe específicamente acerca de este tipo de condiciones, que deben redactarse de forma transparente, clara, concreta y sencilla.

El control de transparencia: Está regulado en los artículos 3.1 y 4.2 de la Directiva 93, Determina la nulidad de una cláusula que no se negociaran individualmente (condición general de contratación) y cause un desequilibrio importante entre los derechos y obligaciones de las partes. En este sentido, el consumidor debe conocer las consecuencias jurídicas y económicas del negocio. No basta, por tanto, con una mera información, sino con el entendimiento real de la relevancia de esta cláusula en el contrato. Y ello porque no comprender esta relevancia supone un error en el consentimiento del consumidor.

En sintonía con lo anterior, pesa un especial deber de diligencia sobre el banco a la hora de informar sobre la trascendencia de estas cláusulas. Entre otras normas, resulta aplicable la normativa MIFID II, Ley de Mercado de Valores, el R.D. 217/2008. Este deber de diligencia es particularmente difícil de cumplir en un producto como la tarjeta revolving, donde no puede ofrecerse un cuadro de amortización previo dado el carácter variable del crédito.

En definitiva, existen vías para anular una tarjeta revolving y recuperar lo pagado de más. La principal es la ley de usura, que permitirá que tu abogado te libre de la deuda y recupere tu dinero. Pero, sobre todo, lo mejor es estar bien informado antes de contratar productos de este tipo.

Entre las tarjetas de tipo revolving comercializadas en España de forma más frecuente, se encuentran las siguientes:Tarjeta Wizink, Tarjeta Affinity Card, Tarjeta Oney Alcampo, Tarjeta Bankinter Obsidiana / Bankintercard,  Tarjeta BBVA A Tu Ritmo, Tarjeta BBVA Después,  Tarjeta El Corte Inglés,  Tarjeta Cetelem,  Tarjeta IKEA,  Tarjeta Santander Consumer Finance,  Tarjeta MBNA / EVO FinanceTarjeta Carrefour PassTarjeta Caixabank Oro,    Tarjeta Caixabank GO,  Tarjeta Vodafone, Visa Eroski Red, Tarjeta Barclaycard, Tarjeta Citibank… Además, también hay créditos de tipo revolving que se comercializan como líneas de crédito sin tarjeta física, como es el caso de algunos de los comercializados por financieras como Cofidis, Vivus o Creditea.