PRESCRIPCIÓN DE LAS DEUDAS DE TELEFONÍA Y SU INSCRIPCIÓN EN FICHEROS DE MOROSOS

 

Ya sea por errores en la facturación o por dificultades para hacer frente a los pagos, cada vez es más común tener alguna cuenta pendiente con las compañías telefónicas.

Al tratarse de una relación de prestación de servicios (en este caso de servicios de telecomunicaciones) celebrada por una empresa con un consumidor, debemos entender que el plazo es de 3 años atendiendo a la disposición del artículo 1967 apartado 4 del Código Civil.

Hay que tener en cuenta que el contrato de suministro de servicios, a pesar de ser atípico, debe ser reconocido como una compraventa por las analogías que presentan ambos contratos especialmente en cuanto a su finalidad traslativa (vid. sentencia del Tribunal Supremo de 2 de diciembre de 1996) y por ello sujetos a la normativa que regula la prescripción de los productos adquiridos por consumidores finales.

El plazo debe contarse desde la fecha de facturación que es el momento en el que el crédito se hace líquido y exigible al deudor, así como siempre teniendo en cuenta si existan actos posteriores que interrumpan la prescripción.

 

La interrupción del plazo de prescripción

En relación a la interrupción del plazo de prescripción por reclamación extrajudicial de la deuda, diremos que en virtud del artículo 1973 Código Civil: «La prescripción de las acciones se interrumpe por su ejercicio ante los Tribunales, por reclamación extrajudicial del acreedor y por cualquier acto de reconocimiento de la deuda por el deudor”.

En este sentido, la doctrina jurisprudencial reiterada ha insistido en que el instituto de la prescripción ha de ser tratado con un criterio restrictivo, de forma que habrá de entenderse interrumpido el plazo de prescripción “en cuanto aparezca fehacientemente evidenciado el «animus conservandi» por parte del titular de la acción, incompatible con toda idea de abandono de ésta”.

De este modo, para que quepa considerar que el plazo de prescripción no ha sido interrumpido debe verificarse la intención de no reclamar la deuda por parte del acreedor, pero “No es razonable admitir presunción de abandono cuando la remisión del telegrama implica lógicamente la intención de mantener la reclamación pendiente por parte de la demandante” Por otro lado, la interrupción extrajudicial de la prescripción no requiere una forma específica, aunque deberá ser objeto de prueba, así la STS de 10 marzo 1983 afirmó que “[…] Una petición de esta índole, en cuanto acto volitivo de reclamación a la persona obligada, según palabras de la sentencia de 6 diciembre 1968, existirá siempre que el titular del derecho muestre inequívocamente al sujeto pasivo su decisión de obtener el pago”.

 

Ficheros de morosidad

Es muy habitual por parte de las compañías telefónicas incluir en los llamados “listados de morosos” a los clientes que ellos consideran deudores, pues bien, nuestro Tribunal Supremo rechaza que las compañías telefónicas incluyan en ficheros de morosos a los clientes que discrepan de la deuda que les exige la compañía, pues destaca que no cabe incluir en ese tipo de ficheros a quienes «legítimamente discrepan del acreedor respecto de la existencia y cuantía de la deuda».

El Supremo ha condenado a una empresa de reclamación de deudas a indemnizar con 10.000 euros por daños morales a una mujer cuyos datos incluyó en dos registros de morosos por una deuda de 200 euros que Vodafone le reclamaba en relación con servicios de telefonía móvil, y con la que ella estaba en desacuerdo, ya que ello fue declarada una vulneración de su derecho al honor.

La sentencia, de 23 de marzo de 2018, aplica la doctrina del Supremo sobre la inclusión de datos personales en ficheros de morosos, y destaca que «no cabe incluir en estos registros datos personales por razón de deudas inciertas, dudosas, no pacíficas o sometidas a litigio.”